Saturday, October 22, 2005

SABADO POR LA NOCHE

Ningún éxito en ubicarte. ¿Estarás en tu casa mañana? Quería darte unos regalos, pero parece será imposible. ¿Estás de viaje o solo en cura de silencio?

................................

Muchos soles para mi Luna.
.................................

Para variar, día movido. Mi ánimo ha estado arriba y abajo y en todos lados. La espera desespera.

..................................

El tema de fondo de la nota de hoy: ¿amor o conquista? Cuando se da un regalo, se hace cosas amables o bonitas, sean estas llamadas o escritos, frases o canciones, puede deberse a dos cosas que son parecidas pero no son lo mismo. De hecho, son radicalmente diferentes. Puede deberse al intento de buscar una respuesta en el otro, que el otro te quiera, te mire más, se comprometa más con uno. Es una lógica usualmente oculta, subconsciente, pero muchas veces dominante. Podemos llamar a esto el deseo de conquista; en el fondo, el agradar al otro es el medio para un fin ulterior, que son los deseos de uno mismo.

La otra opción es que sea efectivamente un acto de amor, de entrega, que busca que el otro sea feliz, tenga una sonrisa, salga el sol en su corazón. Eso del sol es una buena analogía, porque el sol es de todos, pero no es de nadie, ni le debemos nada a nadie por él. En esta otra opción el objetivo es efectivamente la felicidad del otro, como fin último.

¿Cuando hago cosas por ti, lo hago por lo uno o por lo otro? ¿Como saberlo, si al final de cuentas quiero ambas?

Tal vez lo bueno es que soy consciente de ambas. Porque se confunden fácilmente. Así que cada vez que quiero darte algo, trato de pensar en el fondo de mi alma y ver porqué lo hago. Si siento ánimos de conquista, tiempo de revisar y repensar. Tiempo de recordar que sobretodo te quiero libre. Que nada vale sino lo más transparente. Que no tiene sentido buscar provocar sentimientos sino sólo que éstos salgan a luz, que sean manifestación auténtica de lo que tu eres y quieres ser, de tu esencia humana. Que el amar es acerca de dar, no de recibir.

La verdad es que te deseo y te quiero, que te amo pero que debo reconocer que el afán de conquista también está presente en mí. Pero quiero amarte, no conquistarte. Mi voluntad está allí. En la terca necedad de ser feliz está también la lucha permanente por ser mejor.









0 Comments:

Post a Comment

<< Home